borrar muro

“Modernas que entran en crisis y cierran su Facebook” es el nombre del grupo que apareció pegado en mi muro hace un par de días. Después de la sorpresa, disgusto y correspondiente comentario volví al recuerdo de ese momento tenso en que reabrí mi cuenta un año y medio después de haberla cerrado. Mi desaparición me costó en la mayor parte de los casos la desaprobación de muchas de mis amistades, y suscito frases como “extraño verte en facebook”, a pesar de estar presente físicamente en la vida de estas personas. Sin ahondar en las implicancias afectivas de tales declaraciones, sólo diré que ahora yo también puedo extrañar por facebook.

Al volver quise borrar la mayor parte de lo posteado en mi muro y me di con la sorpresa de que, obviamente, no sería la primera ni la última en querer hacerlo. Borrar mi rastro y de mis amigos fue un trabajo que me tardó horas (hay que borrar uno por uno los comentarios) y resultó ser totalmente inútil. Quién leería todos esos comentarios si hay cientos multiplicándose en este mismo instante en “muros” ajenos? Probablemente sólo yo los leería y en ese caso el borrar el rastro de relaciones pasadas y de amistades ahora lejanas no era de ningún modo una catarsis. Lo único que logré y que logro en este momento mientras escribo es hacer memoria del intentar haberla borrado (¿borrado sólo virtualmente?). Sólo me queda preguntarme qué es exactamente eso que intenté borrar si hay cientos de partes de mí (en facebook y fuera de él) a las que ni siquiera sabría cómo llegar.

Para Facebook hacer borrón y cuenta nueva no es posible, para no tener historia mejor crear una nueva cuenta, una nueva vida virtual, con nuevos/ viejos amigos y un nuevo/viejo nombre. No resulta más fácil borrar los recuerdos escritos ahí que los que llevamos con nosotros todos los días.

 

Después de darle vueltas al asunto, recuerdo que de niña pensaba que todos mis pensamientos y vivencias se almacenaban en un gran libro que me sería entregado al morir. En ese momento no se me ocurrió preguntarme qué haría con toda esa información una vez muerta, sino releerla infinitamente. Supongo que no es casual que esa pregunta se haga tan presente en este momento.

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Así sabe el chisme.

Así de sencillo.

Por correo puedo ver lo que en persona no me pueden entregar o mostrar, porque no le alcanzó el tiempo, por pereza, está muy lejos de donde yo estoy, hace un rato nos vimos y no se acordó de pasarmelo, porque por correo es más fácil y rápido, porque le da jartera verme y por correo no necesita hacerlo, porque no quiere gastar en impresiones, por costumbre, porque le dio la gana.

Por Facebook puedo ver y publicar lo que yo quiera, a la hora que quiera y cuando yo quiera sin pedirle permiso a nadie. Puedo comentar algo si se me antoja y si no se me antoja pues no lo hago y no pierdo nada. Puedo chismosear sin tener que hacer mucho esfuerzo físico ni gastar litros de saliva contando los chismes o preguntándolos. Puedo ver las fotos de mis conocidos las veces que yo quiera, hasta puedo bajarlas y tenerlas en mi computadora o meterlas en el celular o en el ipod o en donde sea. Puedo enterarme de muchas pero muchisisisisisisisisisisisisisisisimas cosas sin necesidad de preguntar y correr el riesgo de que me digan ‘sapa’. Igual gracias al Internet todos somos ‘sapos’, ‘metidos’ o como se le quiera llamar.

Por Facebook y Twitter puedo publicar mis ‘estados’ (estoy comiendo, jugando, haciendo trabajos, yendo para la U, orinando, cagando, etc), o publicar buenas o estúpidas frases, chismes, pensamientos, cualquier cosa que se me ocurra la puedo publicar sin importarme si a alguien le va a interesar o si se va a disgustar por lo que publiqué, si va a poner ‘Me gusta’ en lo que publiqué, o si van a comentar mis estados, en fin…

Gracias a las redes sociales, yo puedo publicar porque sí, poner un estado porque sí, subir una foto inmunda que me tomé porque sí, subir videos musicales de youtube que ya han subido millones de veces miles de personas en el mundo, pero que los subo porque sí, porque se me dio la gana, porque ‘sentí la necesidad’ de hacerlo, porque tal vez a alguien le va a gustar y eso me gusta, que a la gente le guste también lo que a mi me gusta y yo creo que en este ridiculo juego de palabras pensó Zuckerberg y creó el ‘Me gusta’ porque sencillamente a todos nos gusta algo. Por eso, el ‘porque sí’ no es un porque vacío. Todo lo que publicamos lo publicamos por alguna razón, tal vez no lo pensamos tan seriamente pero lo hacemos por algún motivo por insignificante que sea.

El asunto está en que a mucha gente no le importa en lo más mínimo la razón por la que publiqué lo que publiqué. Pero nos gusta mirar tus estados, tus publicaciones, tus notas, tus comentarios, porque el ser humano es así, nos gusta ser chismosos, mirarlo todo, enterarnos de todo. Porque el chisme sabe rico.

Por eso amo el Internet, porque con él lo sé todo.

Por Catherine Tapia.

Escéptico

Castevet

Reutilizar, seleccionar, discriminar. No No No. No sé para dónde van. Uds. Tampoco yo. Soy egoísta, desconsiderado y egocéntrico. Pero sobre todo, soy escéptico. No con Uds.; con la vida. Soy prejuicioso y asocial. No con Uds., con todos. No son especiales. Ni Uds., ni yo. Qué hacer entonces… La borda. No es tan mala, no es el fin. Es otra salida; no la más convencional ni la más popular. Se puede saltar con estilo, se puede ser metódico, se puede planear o darse cuenta de ello cuando ya se esté sin piso ni pies, a merced de la gravedad. La certeza en saltar por la borda es más bien una autofagia. ¿Hablamos de certezas sobre algo de lo que no sabemos nada? ¡Autófagos!  …Ni siquiera sé si esa es una palabra. Ahora lo es. Tiene un significado al menos; se lo acabo de dar, el de ¡autófagos! que son quienes osan hablar de las certezas de la borda. Tiendo a digredir; me excuso. Mejor no; no he sido el único hoy. Salve los dos. Ahora, de nuevo sobre la borda… más bien es la no certeza, lo desconocido, lo que espera abajo una vez saltemos; salto, un impulso, una fracción. ¿Conocemos lo que hay abajo? NO. ¿Es bueno, malo? Mmmm… ¿Siquiera hay… algo? Quién sabe. Ahora bien, ¿cómo ser tan asertivos al deshechar la borda como la salida -de dónde, entre otras cosas, nadie nos ha invitado a entrar-? ¿Por qué hacerlo, por qué ser tan ligeros, tan sutilmente ignorantes? Asertivos, asertivos; cuántas desavenencias nos evitaríamos. En serio no vamos para ninguna parte. La borda es la mejor opción. Es la única opción. Un, dos, tres…

-¿Maniqueísmo?
-¿Qué es eso?
-Ni idea -…
-¡Ah,ya!
-¿Cómo?
-Wordreference, yay…
-¡Ah, ya también!
-¿Pero pretencioso, no?
-¿Qué?
-La palabrita…
-¿Maniqueísmo?
-Yep.
-…
-…

La verdad, es que hay mucha mierda en la red. No la mía. Claro que no. ¡La de los demás! Mi información, mis contenidos, mi banal inmersión en redes banales con fines banales, no es banal. ¡Claro que no! La mierda es la de los demás. Lo mío, jamás. Banales ellos. Lo mío es trabajo. Me pagan. Me pagan por ser un mercader, por contenidos, por información valiosa. Porque es valiosa. Que el medio sea banal no me hace banal a mí. Claro que no. Lo mío no es mierda. Las incursiones a la intimidad ajena, a lo irrelevante, a la banalidad de los demás, todo eso es sólo añadidura. Es mi trabajo. Paradójico, por más relevante y valiosos que pensamos nuestros intereses y nuestros valores en el mundo informático, la verdad es que para otros, también son mierda. Así, lo suyo, o mejor aún, lo no-mío, siento decir esto, es basura. No es el caso claro, me intrigan, confieso; pero replicando esta dinámica del desconocimiento de los intereses de los demás, no hay de otra, lo mío es banal para otros; sentimiento recíproco ciertamente. Hay excesos claro. Es mi trabajo, lo banal no me consume por más banal en lo banal que pueda ser. Porque es mi trabajo. No soy tendencioso ni parcializado. Tampoco me interesa hacer ver sus intereses, sus relaciones con la información, como no valederos, como irrelevantes; no es necesario, porque efectivamente, LO SON. No quiero que repiensen, que los replanteen, pero… deberían.

Ser banal es mal visto al parecer. Nos resistimos a la banalidad. Resistencia en la reluctancia. Mmmm… otra nueva palabra. Pretensión yay… No ser banales. Difícil labor. Resististirse. Dicen. Pero no, nadie se escucha. Es vano. Porque es lo de los demás lo que es la mierda; además yo, yo no puedo ser banal. Yo seré asertivo en demasía, polémico, “maniqueísta”, pero banal, ¡jamás!

Saludos
Con cariño para todos, mi basura informática, porque a eso se reducen mis intervenciones. Soy banal, sí; tampoco me gusta serlo. Lo quiero negar pero aparentemente no soy tan bueno. No subo, no blogueo. Consumo de cuando en cuando. De tanto en cuando. De mucho en cuando. No me gustan los computadores pero conspira todo en mi contra. Me duelen los ojos de cuando en cuando también. Son los computadores. Seguro. En FIN.

Ni para que les firmo; no por nada en especial. O precisamente, porque nada hay de especial. No hay necesidad. O si quieren sí. Si algo, los comments. ¡Éxitos! 🙂

Más C A R A S

Somos todas las mascaras que usamos… las que nos ponen y con las que nos recuerdan

Maria Andrea Diaz

+ Sinopsis: redes de scocialidad / vivir sin nombrarlo

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I.

Apertura de cuenta facebook por presunto “plagio” de identidad. Una persona que se hacia llamar Maria Diaz (en el mundo hay millones y millones de “María Diaz”) comenzó a agregar a varios conocidos de María Andrea Díaz (entre ellos, amigos, familiares, compañeras de colegio, algun exnovio) y como consecuencia de esto, María Andrea creó facebook para evitar malentendidos. La imagen superior es una de las pruebas que utilizó la usuaria para denunciar el plagio.

II.

Las entradas de María Andrea se convierten de alguna manera en una suerte de huella sobre de un modo de sentir (un malestar social, relacionado con la memoria y las identidades femeninas). Todo esto porque María Andrea no encuentra nada mejor que postear/poner.

III.

Se hace mención, a través de citas, de un problema entre imagen-seducción, presente, lo que es es VS. la razón/la palabra, el pasado, el futuro, la ética. Las entradas generan identificación, malestares, protestas y risas.

IV.

Comienza una persistencia en la idea (una repetición)
La imagen, lo digital, las danzas tal vez, como otras formas de socialidad ancladas en el presente VS. a modos de vida ordenados alrededor de la palabra, la razón, el escepticisimo.

V.

Una cita de Julio Cortázar que confirma nuevamente un malestar y un modo de proceder viable frente a esto.

VI.

Un video sobre un goce (en relación a las identidades femeninas)

VII.

Un problema de memoria. El muro se convierte en un espacio para postear links / citas relacionadas a un malestar (y así mismo se convierte en un espacio para plantear soluciones ) Canciones que celebran algo que mata ese malestar por ejempo, / imagenes / videos / citas, etc.
Se vuelve un diario en útimas

VIII.

Una sospecha relacionada al problema de este facebook.

+ Reflexión final

Tuyos mis sueños….

Tuyos mis sueños.

Con mirada soñadora y un poco delirante de camino,

un poco expectante y ansioso de obsesiones,

un poco rezagado en el tiempo y con actitud robusta de holgazán

de gato vagabundo enamorado de la vida

retozando en los lupanares de la sucursal del cielo;

con mi corazón inquieto de misterios y sueños errantes, yo digo:

 que la vida hoy se me antoja paraiso fortuito para mis elaboraciones,

y material de mi artesanía rara que, rebosante de palomas,

se adelgaza en la letra y en el mar sin nostalgias del cosmos,

para dormir quieta y maternal, como una selva que acoje

todas y cada una de sus criaturas por igual, con antiguo amor ancestral,

con lo elemental de su substancia, efimera y feliz.

Habitan entonces en mi leopardos y sirenas,

cuchilleros y hechiceras,

magos y alquimistas

y sonidos que el tiempo  cristaliza en los hilos de la lluvia

y en el mineral cambiante de la tierra, humeda y vegetal.

Todo esto lo digo hoy por que si la vida ha sido el objeto de mi canto,

mis letras el sacrificio de mis ideas, y mi son el de los vagabundos

es natural que yo cante lo femenino de su perfume nocturno,

y acaricie su sensualidad sin medida, con manos de navegante

adorador profano y mistico alucinante.

Todo esto lo digo hoy sin rimas ni contrastes

y es preciso que entiendas

porque tuyos serán mis sueños entonces

y tuyas mis esperanzas.

Asbel Felipe Ospina Muñoz.

Bienvenidos

El algoritmo de la memoria es un taller diseñado para que los participantes reflexionen sobre los contenidos generados en la red, sobre el almacenamiento de información y el lugar de la memoria en la era digital, a través del uso de narrativas no convencionales.
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A partir de una serie de narraciones libres que condesen las manifestaciones más significativas de los participantes en su experiencia en la red, construiremos un documento  que dé cuenta de los procesos comunicativos que se están originando en nuestros días.
En resumen, queremos compartir la experiencia de recordar. Queremos narrar el mundo que hemos visto y el que estamos viendo. Es claro que tres horas no bastan para elaborar algo complejo y extenso. No importa. Queremos sembrar la inquietud.
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El recorrido del algoritmo de la memoria

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